Publicado por Eleazar
Al levantarte de la cama, un mareo está a punto de quitarte la vista y sientes un repentino frío en la cabeza. Apoyándote en la pared te diriges al baño con el estómago tan revuelto que parece arder y sientes en la garganta una desagradable sensación que ni siquiera tiene el detalle de convertirse en nausea. Pero lo peor de todo, sin duda, es el zumbido de la cabeza; casi puedes notar cada bombeo de tu corazón en las sienes. A juzgar por la resaca, la de ayer debió ser bastante grande.
Un zumo de naranja al levantarse aporta las vitaminas que el cuerpo necesita para recuperarse. Es importante también ingerir sólo alimentos suaves, que no agraven la irritación de la mucosa del estómago. Lo mejor para esto es un yogur, y también un café con leche. Conviene acompañarlo de un analgésico para el dolor de cabeza y el malestar general. Luego, un poco de ejercicio y una ducha o baño relajante. Lo más importante, nada de alcohol. En contra de lo que piensan algunos, el alcohol no mejora la resaca, sino que la agrava porque es la misma sustancia tóxica que causó sus efectos.

El alcohol elimina la vitamina B1 del organismo, lo cual es una de las razones de que luego sintamos sed. No es que reponerla vaya a aliviar la resaca, pero devolveremos al cuerpo parte de su estado normal. Para ello, lo mejor son las legumbres, cereales, leche y carne. Las mujeres que estén tomando la píldora anticonceptiva necesitarán además un suplemento de magnesio, por ejemplo comiendo un puñado de frutos secos. A ellas, además, les durará más tiempo la resaca.
Algunos mitos afirman que las pastillas de vitamina B6 tomadas antes o después de beber evitan la resaca. Sin embargo, la única utilidad de esta vitamina es su aplicación por vía intramuscular en casos graves para acortar, que no eliminar, los efectos secundarios de una intoxicación etílica.
Tampoco es cierto que ayude beber mucho agua para orinar, porque el alcohol se elimina a una velocidad de siete gramos por hora y es imposible acelerar el ritmo. Pasar durmiendo este tiempo de recuperación es la solución más frecuente y que mejor ayuda a superar los efectos desagradables.
El dolor de cabeza es atribuido principalmente a los productos de degradación del alcohol, cuando no es totalmente puro, y su mejor remedio es no haber tomado bebidas de mala calidad. Las molestias gástricas son debidas a erosiones en la mucosa del estómago producidas por el etanol, principal componente del alcohol. Estas molestias serán mayores si se han mezclado diferentes bebidas, aunque a efectos de la intoxicación, el alcohol de la cerveza y el del whisky es exactamente igual, con lo que no se incrementan sus efectos.
Como se ve, la mejor cura es siempre la prevención, y así conviene tener presentes algunos otros consejos: No conviene mezclar el alcohol con agua, porque ésta hace que aquel se absorba con más rapidez; la leche, en cambio, tiene el efecto contrario, y es lo mejor para después de unas copas. No beber nunca antes de comer, con el estómago vacío, y evitar las comidas fuertes y con grasas porque hacen que apetezca más un buen vaso de vino que con una comida sencilla y ligera.

La regla de oro consiste en beber a un ritmo al que el organismo pueda eliminar el alcohol de forma suficiente. Por esto es tan importante comer a la vez que se bebe, ya que de esta forma el estómago tarda hasta cuatro veces más en absorber el alcohol. Sin embargo conviene tener presente que en contra de lo que suele pensarse, el alcohol no facilita la digestión sino que al ser una sustancia tóxica, la dificulta.
Otra creencia popular acerca del alcohol dice que una cucharada de aceite tomada antes de beber reduce la absorción de la bebida. Sin embargo es totalmente falsa ya que al hacerlo no se cubre toda la superficie del estómago y la parte libre absorbe el alcohol a la misma velocidad.
Una de las bebidas más peligrosas, a la vez que más populares, es la combinación del alcohol con refrescos de cola u otros que contengan cafeína. Esto es debido a que los efectos excitantes de la cafeína anulan los relajantes del alcohol incrementando sus efectos aunque en principio se note menos.
Suele distinguirse la intoxicación etílica ligera de la grave. Esta última produce la pérdida de la consciencia, y el individuo no puede despertarse ni siquiera ante estímulos externos. En este caso es mejor dormir boca abajo y con la cabeza ladeada, para evitar aspirar el vómito y ahogarse mientras se duerme. En este estado se es muy sensible al frío, así que conviene abrigarse bien.
Si aún no ha perdido la consciencia, conviene que el afectado vomite para evacuar los restos de alcohol del estómago, lo que se puede lograr introduciendo los dedos en la boca o tomando agua templada con sal o polvos de mostaza. Para evitar la depresión del sistema nervioso, es bueno darle café en el momento en que está entrando en una fase de estupor. Un zumo de frutas frío y azucarado compensará la hipoglucemia (descenso del azúcar en la sangre).
Aún a riesgo de resultar alarmista, conviene tener presente que alcohólico no es el que se emborracha, sino el que necesita su dosis de alcohol para el quehacer diario. Durante la huelga general de diciembre de 1988, los servicios de urgencias de toda España empezaron a recibir a media tarde la visita de muchas personas asustadas con síntomas extraños: temblores, nerviosismo, sequedad de boca, sudor…
La explicación no les gustó, pero era sencilla: se habían saltado la rutina diaria mantenida durante años. No habían tomado su cañita con el pincho a media mañana, el vermut de antes de comer, el vino con el menú, las gotas en el café o la copa de después del trabajo.
. Ago 12, 2008
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