De Bono distingue entre pensamiento creativo y pensamiento reactivo. El pensamiento reactivo, en el que que se basa la mayor parte de la tradición del pensamiento occidental, consiste en el diálogo, en la argumentación dialéctica y consiste en saber reaccionar ante un interlocutor, pero no para generar propuestas.
El pensamiento creativo se enfoca en producir propuestas novedosas, establecer objetivos, evaluar prioridades y generar alternativas.
De Bono afirma que SE PUEDE APRENDER EL PENSAMIENTO CREATIVO lo mismo que se aprende cualquier habilidad. Para conseguirlo hay que racionalizar la confusión que caracteriza al pensamiento, dividirlo en partes y extraer lo mejor de cada una. Walt Disney practicaba algo similar para crear sus mundos de fantasía. Se cuenta que tenía tres cuartos, uno de la fantasía donde dejaba volar la imaginación al mismo estilo de un loco, otro cuarto del realista donde evaluaba cada sueño anterior y otro del crítico donde evaluaba lo que estaba bien y mal y claro hacer las correcciones necesarias.









